¿Está haciendo las preguntas correctas?

Cómo las preguntas reflexivas y orientadas a objetivos concretos pueden impulsar su evento (y su carrera profesional)

¿Recuerda su última primera cita? 

Cuando la conversación empezó a acabarse y resultar incómoda, ¿comenzó a hacer preguntas automáticamente a la persona sentada enfrente? Y, al hacerle esta pregunta a usted ahora mismo, ¿ha regresado su mente automáticamente, queriéndolo o no, aunque fuera solo por un momento, a aquel restaurante sórdido y tenuemente iluminado donde tuvo lugar su última primera cita?  

Las preguntas son decisivas para redirigir el diálogo. Además de conducir la conversación en una dirección concreta (en lugar de ver pasivamente a donde llega la charla), según investigaciones en neurociencia, al hacer una pregunta se fuerza instintivamente la elaboración de una respuesta. En otras palabras, cuando alguien le pregunta algo, sin importar la simplicidad del asunto, su cerebro no es capaz de pensar en otra cosa. Para los planificadores de eventos, las preguntas frecuentes y detalladas pueden favorecer el progreso de los eventos (y su carrera profesional). 

¿Quiere saber cómo hacer más de esas preguntas "frecuentes y detalladas"? Qué bueno que lo haya preguntado. 

En su próximo evento

Hacer preguntas a sus clientes durante la fase previa a la planificación es lo normal. ¿Cuántas personas asistirán? ¿A qué hora del día tendrá lugar el evento? Sin embargo, al leer entre líneas y proponer preguntas específicas para los clientes y sus negocios, puede crear un evento mucho más dinámico.  

Pruebe a plantearles preguntas que los obliguen a hacer una pausa y reflexionar. Por ejemplo:

•    En su último evento ¿qué considera que salió mal? 
•    ¿Hay algo que los asistentes hagan que lo desquicie por completo?
•    Diversión, educación o motivación: ¿qué es más importante para usted?

Aunque, obviamente, puede preparar una lista de preguntas como estas antes de su primera reunión, intente mantenerse alerta durante la reunión inicial y busque pistas sobre lo que gusta y disgusta para adaptar sus respuestas. 

En su carrera

Fuera de la reunión con los clientes y demás planificadores del evento, plantear las preguntas correctas también puede impulsar su carrera. 

Piense en la última gran presentación a la que tuvo que asistir. Aunque resulta fácil asumir que fue el contenido lo que hizo que fuera un fiasco, ¿llegó el presentador a hacerle pensar en algo, al menos una vez? Al plantear las preguntas adecuadas al público, puede motivar a las personas, no solo hablar delante de ellas.  

Por ejemplo, puede que vaya a realizar una presentación en un evento relacionado con su carrera y no querer que la audiencia responda al momento, sino que reflexione mentalmente sobre el asunto para, al final, transmitir su opinión. 

Al pedir al público que recuerde la última presentación que salió muy, muy mal, lo transportará a esa precisa reunión: a ese día, al asunto en discusión, a la persona que hayan tenido sentada al lado. Sin embargo, al reformular la pregunta a "¿qué cree que el presentador podría haber hecho de manera distinta ese día?", los asistentes se ven obligados a sumergirse más profunda e intrínsecamente en su memoria y prestar más atención a cómo la presentación los hizo sentirse. 

Aunque sea una pregunta sencilla sobre una opinión, lograr que la audiencia se implique puede contribuir a que lo recuerden durante más tiempo. 

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