Mi mejor momento de la reunión, por Wayne Williams, Atlanta Marriott Marquis

Cómo impactar y deleitar a los asistentes que lo han visto todo

Objetivo: Ambientación íntima e impactante

Estábamos por recibir a 90 gerentes generales de Marriott de toda la Costa Este, de modo que teníamos que preparar algo impactante, algo que nunca hubieran visto. Pero, al mismo tiempo, queríamos crear un lugar donde pudieran sentarse juntos en un ambiente relajado y tener una conversación distendida.

Sabíamos que estos asistentes serían algunos de los críticos más duros, así que teníamos que encargarnos de que la sala estuviera brillante y cautivara sus corazones.

Ramas rústicas colgantes con luces parpadeantes

Además, nos dimos cuenta de que teníamos que darles a las mesas un aspecto gastado, sin que lucieran dañadas. Esa mañana, nuestro decorador cortó ramas grandes, las recortó perfectamente y les sacó las ramitas u hojas secas una por una para evitar que se desprendieran durante el evento. Las dejamos en baldes con agua para mantenerlas frescas y luego las colgamos en un punto de referencia central del techo, a 5 metros de altura, donde brillaban con la luz de las farolas y titilaban como un árbol de Navidad.

Sillas personalizadas e inspiradoras

Nuestros encargados del banquete, vestidos elegantemente de esmoquin, abrieron las puertas; podíamos escuchar los suspiros y las expresiones de asombro a medida que los invitados entraban. Todas las sillas eran de madera teñidas de un color oscuro, pero eran todas diferentes. A medida que los invitados entraban a la sala, buscaban la silla que les resultaba atractiva, luego buscaban a sus compañeros para que se sentaran junto a ellos. Si bien predominaba un estilo elegante, no se había dejado de lado la comodidad; era como sentarse en el comedor de casa. El menú ofrecía un estilo sureño de primer nivel con productos locales, como vegetales y calabazas botón de oro, cuidadosamente seleccionados.

 

"Un tema de conversación que causó asombro"

Sabíamos que estos asistentes serían algunos de los críticos más duros, así que teníamos que encargarnos de que la sala estuviera brillante y cautivara sus corazones. No tenía que ser algo demasiado llamativo o bullicioso, con personas suspendidas en el techo. Teníamos que lograr un ambiente íntimo, cálido, amigable y elegante. Y lo conseguimos. Este evento sigue siendo un tema de conversación que causó asombro. Fue un fulgor imperceptible.
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